terapia infantil, timidez

NIÑOS TIMIDOS, ¿CÓMO AYUDARLES?

terapia infantil, timidez

Cuando nuestros hijos son introvertidos, les cuesta relacionarse, sentirse integrados en un grupo… lo pasan mal. Vemos como sufren por ello y no siempre tenemos claro cómo ayudarles. Suelen ser niños con dificultades para relacionarse con el grupo de iguales (no con el adulto, con quien suelen sentirse más cómodos), que pueden intentar acercamientos con dificultad, incluso llegando a infantilizarse al hacerlo, p.ej. hablando como un niño más pequeño o moviéndose más torpemente en ese momento, como si el miedo a relacionarse afectase a su lenguaje corporal; también son niños que pueden dar lo que tienen, como cromos, merienda… con tal de sentir que se los acepta, aunque sea momentáneamente.

Por lo general, se tiende a animarlos a que hagan las cosas, a que lo intenten, esperando que así aprendan, maduren, se vayan soltando… pero a veces podemos meter la pata y agravar la situación, ya que si hacemos que lo pasen mal su problema quedará más fuertemente instalado.

Algunas ideas que son útiles para afrontar esta conflictiva, son las siguientes:

  • Darles su tiempo libre: estos niños valoran el tiempo libre en casa, en la intimidad del hogar, y además es algo que disfrutan, ya sea para jugar con sus juguetes o leer sus historias. Es bueno para ellos seguir sus ritmos y mantener sus aficiones tranquilamente en casa. Así que limita las actividades extraescolares para ellos, una sería suficiente.
  • No les hagas pasar vergüenza para superar el problema: al revés de lo que pensamos, no le ayuda tener la experiencia de pasar vergüenza para superar su timidez, al contrario, se la refuerza, le confirma su visión de que el mundo es un lugar peligroso, por así decir. Es mejor adoptar enfoques más comprensivos y respetuosos con el menor, para trabajar su autoconfianza. Así p.ej. habla luego en casa de lo que no ha podido hacer, p.ej. pedir sus chuches en la tienda por él mismo, qué le ha pasado… y anímale para la próxima, pero no le fuerces in situ a que lo haga, no sirve de nada en estos casos. O si en una pequeña reunión familiar ves que se retira después de interactuar un rato, no lo fuerces a socializar de inmediato, no le hagas volver, ya ha hecho lo que ha podido, y volverá siguiendo su ritmo.
  • No delatarles:  no remarques en público que es muy introvertido, ya que reforzarás su resistencia al contacto social. O si ha cometido alguna falta, ha estado involucrado en algún malentendido con compañeros del colegio, no lo delates, no lo comentes en público; dale seguridad, eso se habla en casa.
  • Evita forzarles a que interactúen; puedes animarlos, pero no forzarles. Recuerda que lo que buscas es ayudarle a socializar, no castigarle por no hacerlo.
  • No compartas su información personal: no les suele gustar compartir información sobre su intimidad, cuando compartimos sus detalles personales no se sienten cómodos, sino vulnerables; estarías reforzando su visión del mundo como lugar peligroso, así que ten tacto.
  • No hablar por ellos: este error es tan común como importante de evitar, p.ej en el médico o en la tienda de los chuches, ya que puede hacer que se retraiga aún más para hablar con desconocidos. Si no es capaz de pedir sus chuches en la tienda, dale tú dos opciones y que elija una.
  • Alabar sus progresos: es muy importante que cualquier progreso, por pequeño que sea, sea reconocido y aprobado con orgullo, que se sienta reconfortado.  Usa la comunicación no verbal (frotarle la cabeza, una palmada en el hombro…) y añade algunas palabras, pocas, (un simple “muy bien” acompañado del gesto mencionado es suficiente). Para ellos es más válido que soltarle un discurso completo.

Y si es necesario, solicita ayuda, al pediatra, al psicólogo, al centro escolar…

Imagen de Steven Van Elk a través de Pexels.