La teoría más o menos ya la conocemos todos, pero la práctica, a veces presenta dificultades.
Veamos un ejemplo.
En una reunión entre parejas de amigos, una persona recibe una llamada. Al colgar le comenta a su pareja que este fin de semana tendrían que ir al pueblo, que no ha visto a su madre muy animada y le gustaría visitarla, a lo que la pareja responde que si hace falta que vaya él, que tenía planes de descansar y no hacer nada, que no le apetece.
Antes de que su pareja pueda responderle, una amiga del grupo se lanza a opinar, “pobrecito, que no le apetece ir, a ver si no va poder descansar”
En ese momento es fácil sentirse presionado/a. La intervención de la amistad introduce una opinión externa en una conversación que pertenece exclusivamente al ámbito de la pareja, y además lo hace tomando partido por una de las personas implicadas.
En lugar de sentirte presionado/a por el apoyo que tu pareja ha recibido, deberías reconducir el tema y decirle a esa amistad que agradeces su interés pero que es un tema de pareja y familia, no de amistad, y que le agradecerías se abstuviera de comentar. Y acto seguido decirle a tu pareja que sí, que para ti es importante que venga, que quieres contar con él/ella para esto.
Si te cuesta manejarte en este tipo de situaciones, unas sesiones de terapia enfocadas en este tema pueden serte de utilidad.
Foto de Andrea Piacquadio: https://www.pexels.com/es-es/foto/hombre-mano-firmar-gafas-3907673/
