Ago142012

ADULTOS CON RETRASO MENTAL

Escrito por Jorge Gonzalvo
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El retraso mental se define por un funcionamiento intelectual significativamente por debajo de la media (se toma como medida una puntuación de 70 en CI o inferiores) así como por deterioros o déficits presentes en otras áreas, tales como comunicación, autocuidados, habilidades sociales, autocontrol...). Muchas de las personas que sufren retraso mental presentan además síntomas psiquiátricos (de ansiedad, angustia, estado de ánimo, esquizofrenia...) con lo que nos encontramos ante una situación de diagnóstico doble: déficit intelectual y trastorno mental.

Ante esta situación se puede intervenir en varias áreas, p.ej. miedos, fobias, problemas de aseo, habilidades de comunicación deficientes, obesidad, trastornos de ansiedad, conducta agresiva, conducta autolesiva, depresión, rasgos de esquizofrenia, enuresis, encopresis... Para poder trabajar estos aspectos es necesaria la implicación de los familiares encargados de su tutela.

Se aplican las técnicas habituales para tratar la sintomatología presente cuando no hay retraso mental, y se adaptan en ritmo y aplicación a la situación del paciente con déficit intelectual. Resultan efectivas sobre todo en caso de retraso mental leve, diluyéndose su eficacia con niveles profundos de retraso mental.

 

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