Jul282012

PROBLEMAS ASOCIADOS A LAS DEMENCIAS

Escrito por Jorge Gonzalvo
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Las demencias que sufren nuestros mayores son un trastorno orgánico de tipo degenerativo y por lo tanto no pueden abordarse desde la intervención psicológica. Sin embargo muchas de las conductas problema asociadas a la demencia si que pueden ser modificadas mediante intervención psicológica, tales como la incontinencia urinaria, deterioro de memoria, conducta de vagabundeo y desorientación, conducta agresiva o agitada y las dificultades para llevar a cabo las actividades de la vida diaria, p.ej. el autocuidado.

A medida que una persona se hace mayor va experimentando una disminución de sus habilidades en múltiples áreas. Así se ve reducida la efectividad del sistema visual (p.ej. hay una menor percepción de la profundidad, se necesita más luz, disminuye la agudeza visual...), del sistema auditivo (los problemas de audición comportan dificultades para entender el habla en general, el habla rápida o entrecortada más específicamente, se pierde nitidez en la audición... y estos problemas pueden suponer también que el anciano se aísle socialmente), del sistema olfativo y gustativo (además de la pérdida de placer en la vida que esto supone, está el peligro de ingerir alimentos en mal estado al no percibir su mal olor o su mal sabor; esto también puede influir en los hábitos de higiene, al no tener percepción de oler mal), sensaciones de tacto-presión-temperatura (disminuye la sensibilidad, lo que supone una pérdida de placer, así como un riesgo, al no percibir temperaturas extremas o daños, y no evitarlos entonces). También hay una pérdida de masa muscular, de masa ósea, se pierde capacidad cardíaca, pulmonar, excretora...  Todas estas situaciones, que son normales por la edad, se ven aumentadas en el caso de la demencia, lo que supone una mayor complicación.

Existen técnicas específicas para tratar las siguientes conductas problema, y contribuir a hacer la vida más agradable al enfermo y a sus familiares/cuidadores.

Una de las posibles conductas sobre la que se puede intervenir es la incontinencia urinaria. Sus consecuencias pueden ir desde el desarrollo de úlceras e infecciones en el tracto urinario, a síntomas de depresión, ansiedad y aislamiento social. La incontinencia puede ser de varios tipos, p.ej. por impulso (sería como una urgencia por orinar, que no se puede contener y se lo hace encima), por presión (p.ej. al reír, estornudar, toser...), por desbordamiento (una pérdida involuntaria de orina pero sin sensación de urgencia), funcional (cuando no se puede, o no se quiere, usar el cuarto de baño de forma adecuada), o mixta, que será una combinación de diferentes tipos. Existen intervenciones psicológicas para tratar este problema, de modo que se reduzca o incluso llegue a eliminarse.

Otra conducta donde resulta posible intervenir es el deterioro de la memoria. Se acompaña a menudo de ansiedad y de temor por que se den otras pérdidas cognitivas, como dificultades de atención, concentración... Existen técnicas para reforzar la memoria o para reducir el ritmo de su pérdida, trabajando sobre todo aquellas condiciones en que el deterioro de la memoria afecta a la conducta del paciente y de los suyos; aunque el paciente no vaya a recuperar nunca el nivel anterior si que puede mejorarse la situación, o al menos desacelerar su ritmo.

La conducta de vagabundeo o desorientación también es sensible a la intervención psicológica. Sus consecuencias puedan llegar a que el anciano se escape de su hogar, se pierda y sufra algún tipo de daño. También se incluye aquí el tocar las cosas, abrir cajones y armarios, y removerlo todo, sin motivo aparente ni explicación alguna. Este vagabundeo puede ser una consecuencia secundaria de la medicación por neurolépticos, lo que sería fácilmente corregible. Pero también puede deberse a otros factores, como p.ej. el vagabundeo por búsqueda de la salida (son personas que buscan la puerta de la calle y la manipulan para lograr salir), por autoestimulación (tocan los pomos de cualquier puerta y parecen estimularse con ello, se activan, sonríen... pero no hay una preferencia marcada por la puerta de la calle; incluso pueden rozar las paredes, dar pequeños golpecitos, reír, aplaudir...) y el vagabundeo por imitación (suele ocurrir en centros, donde los internos se imitan entre ellos).

La conducta agresiva y agitada es también sensible a la intervención psicológica. La agresión puede se verbal, física o sexual; puede dirigirse sobre uno mismo o sobre los demás, y puede ser variable en su nivel de intensidad; cuanto mayor haya sido el nivel de agresividad en la persona previo a la demencia, mayor se espera que sea la agresividad en el periodo de la demencia, y también aumenta cuanto mayor es el deterior cognitivo. Respecto a la conducta agitada, ésta suele ser un continuo ir y venir, gritar, alardear, poner motes, explosiones emocionales, un preguntar continuo... y suele ocurrir con más frecuencia que la conducta agresiva.

Finalmente, se puede intervenir en las conductas diarias para el cuidado de uno mismo, tales como asearse, vestirse correctamente, comer usando los cubiertos, lavarse los dientes, beber, usar el inodoro correctamente...

Última actualización el Jul292012

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